La tragedia comenzó en el Himalaya. Los expertos creen que una enorme avalancha de hielo y rocas cayó sobre un río y provocó una inundación repentina.
La corriente avanzó con tanta fuerza que arrasó viviendas, puentes y caminos en comunidades ubicadas entre Nepal y el Tíbet, en China.
Al cierre de esta publicación, al menos 160 personas habían perdido la vida y cientos continuaban desaparecidas. Los equipos de rescate siguen trabajando entre el lodo y los escombros.
Detrás de cada cifra hay una familia esperando noticias. Hoy el mundo abraza a Nepal, China y a todas las personas afectadas.

