En Santa Cruz, la noche de San Juan siempre fue la más fría del año. Cae cerca del solsticio de invierno, cuando el sur del continente se inclina lejos del sol y la oscuridad gana horas. Durante generaciones, los cruceños le respondieron al frío con fuego: fogatas en cada esquina, chispas subiendo al cielo, el olor a humo mezclado con el de la comida.
Esa postal está cambiando, y para bien. Hoy las fogatas y los fuegos artificiales están prohibidos en todo el país: cada 23 de junio los niveles de contaminación se disparan, y una tradición no debería costarnos el aire que respiramos. Pero que se apague el humo no significa que se apague la fiesta. San Juan sigue siendo una noche de reunión —familia, vecinos, amigos alrededor de una mesa— y toda reunión que valga la pena tiene una banda sonora.
¿A qué suena una noche fría?
Aquí es donde entramos nosotros. Una noche larga y helada no pide la misma música que una tarde de verano. Pide canciones que abriguen: baladas de rock que todos cantan a media voz, clásicos en español que cruzan generaciones, ese tema de los 80 que tu mamá sube de volumen sin pedir permiso. La música de San Juan no es para saltar; es para quedarse, para acompañar los hot dogs de medianoche y un sucumbé caliente mientras afuera baja la temperatura.
Hay algo hermoso en eso. El fuego calentaba el cuerpo; la música, que no contamina ni quema, calienta otra cosa. Una buena canción de fondo convierte una mesa cualquiera en un recuerdo. Y, a diferencia de la fogata, no deja cicatriz en la ciudad al día siguiente.
La tradición se reinventa, no se pierde
Quienes temen que sin fuego San Juan deje de ser San Juan miran el lado equivocado. Lo esencial nunca fue la llama: era estar juntos en la noche más larga, espantando el frío en compañía. Eso no se prohíbe. Solo cambia de forma.
Por eso, este 23 de junio, cuando baje la temperatura y la familia se junte, deja que Stereo 97.9 ponga la temperatura emocional. Nosotros nos encargamos de la banda sonora; tú encárgate de quién se sienta a tu lado. Esa, al final, siempre fue la verdadera tradición.

